Capítulo 6 — Círculo, una novela inspirada por Ironsworn RPG

Capítulo 6 — Círculo, una novela inspirada por Ironsworn RPG

La mejor parte del otoño era la brisa constante que siempre soplaba por la mañana y que se aseguraba de que uno despertase con el suave susurro del aire atravesando las ramas. Aunque había gente en Highwood que prefería que no soplase el viento, a Lilliana siempre le alegraba despertarse con el crujido de los enormes árboles y la madera con la que se construían las casas a su alrededor.

El único inconveniente era que uno de los sermones favoritos de Abu Lessy trataba precisamente sobre lo cuidadosa que tenía que ser al pasar de plataforma a plataforma, de que se agarrase bien a las cuerdas de seguridad de las pasarelas y un montón más de detalles que podían fastidiar hasta la mejor mañana.

Lilliana escuchó con atención. Abu Lessy aún no estaba levantada. Así que rápidamente saltó de la cama, y con todo el sigilo que pudo reunir se vistió y salió de puntillas de la habitación, sorteando los escasos muebles y rodeando el tronco del árbol gigante hasta llegar a la puerta principal de la casa.

Abrió la puerta con cierto cuidado, pero tampoco mucho, aquella semana se había asegurado de que las bisagras no hiciesen ruido. Al otro lado una plataforma llegaba hasta la barandilla de postes de madera y cuerdas que rodeaba toda la zona, abriéndose únicamente en aquellos puntos en que conectaban las pasarelas.

Varias hojas de color marrón y amarillo flotaban en el aire, pero el ambiente de la mañana estaba cargado con una tensión que no era típica de aquellos días. Lilliana se apoyó en la barandilla, agarrando con fuerza la cuerda superior y miró a su alrededor, con cuidado de no asomarse demasiado.

A su alrededor podía ver media docena de los colosales árboles que eran el corazón de Highwood. A un lado del pueblo la luz del sol se perdía según el bosque se espesaba y se volvía incluso más grande y denso. Al otro lado los árboles iban disminuyendo de tamaño hasta abrirse a las planicies que bordeaban la zona.

El árbol más grande de Highwood dominaba el paisaje, con la casa del líder del asentamiento construida en una especie de espiral de varios niveles alrededor del tronco del descomunal árbol. Al menos una docena de pasarelas acababan en las plataformas que la rodeaban.

Lilliana miró hacia la base del árbol donde un corrillo de personas se habían concentrado. No podía ver muy bien por qué. Se recogió el pelo y miró a través de una de las ventanas de su casa. Abu Lessy no estaba por ninguna parte. Con una sonrisa echó a correr a través de la pasarela que iba hasta otra de las plataformas.

Tampoco pudo ver mucho, así que siguió su camino. En la tercera plataforma que paró consiguió un buen ángulo se paró mientras entrecerraba los ojos. Uno de los cazadores de Highwood estaba tapando con cuidado un cuerpo. A pesar de la sangre y la extraña posición de sus extremidades Lilliana la reconoció y no pudo evitar llevarse las manos a la boca.

Volvió a mirar a su alrededor para asegurarse de que Abu Lessy seguía desaparecida y se agarró a una de las cuerdas de descenso de la plataforma, mientras decía varias de las palabras que a Abu Lessy no le gustaban nada de nada.

Se deslizó por la cuerda y en cuanto llegó al suelo se quedó parada. Varias de las personas del corrillo estaban poniendo el cadáver de Emelyn, la líder de Highwood, en una improvisada litera. Un poco más allá Lilliana vió a Arisa, así que se acercó trotando.

Arisa giró la cabeza en su dirección y sonrió con una expresión triste. Lilliana la saludó con un abrazo y tras separarse aprovechó a sacudir un poco del serrín que Arisa aún tenía en el delantal de cuero que llevaba puesto.

—¿Cuándo ha pasado?

—No lo sé, Lilli, pero es todo un problema.

Lilliana simplemente asintió mientras pasaba un pulgar por una bolsita de cuero con pequeñas piedras redondas que siempre llevaba en el cinturón.

—¿Has hablado con Emelyn últimamente?

—Hablé con ella ayer. Pero no mucho. Habíamos quedado hoy, Arisa, y parecía preocupada. Se supone que me iba a mandar hacia el este de Highwood, a investigar algo.

—Lo sé. Lleva unas semanas así. Y con otros comportamientos raros, si te crees los rumores. No me gusta nada todo esto.

—¿Quieres que investigue?

—No me hace ninguna gracia, eres muy joven. Pero no me fío de Kinan, por mucho que estuviese casado con Emelyn.

—¿Por qué no te fías de él?

—En todas las veces que hemos hablado nunca ha reconocido que hubiese ningún problema con Emelyn, ni que se comportase diferente en ocasiones.

Lilliana se llevó el puño al pecho y dió un par de golpecitos. Luego inclinó la cabeza.

—No te preocupes. Te prometo que averiguaré lo que ha pasado. ¿Te puedo pedir un favor?

—Claro, Lilli.

—¿Hablarás con Abu Lessy mientras yo investigo?

—Ten mucho cuidado. —Arisa asintió mientras las dos miraban cómo la litera era subida hasta las plataformas.

Lilliana trotó hasta la cuerda de subida, que contaba con varios nudos a intervalos regulares y trepó rápidamente hasta arriba. Era más difícil y cansado que utilizar los elevadores, pero también era más rápido.

Entró de vuelta a casa y se puso a buscar algo que llevar a la vigilia de Emelyn. Encontró varios retales de telas de los colores apropiados y rápidamente tejió una pequeña correa a la que luego le dió forma de lazo. En un recoveco de la tela introdujo dos pellizcos de las hierbas aromáticas de Abu Lessy y luego se dirigió al árbol central de Highwood.

La puerta principal de la casa de Kinan y Emelyn estaba abierta. Antes de que Lilliana pudiese asomarse, un par de personas salieron tras despedirse. La joven golpeó el marco de la puerta con sus nudillos y desde el interior Kinan la invitó a pasar.

El interior no era tan acogedor como la sala de estar de Abu Lessy, pero era dos o tres veces más grande. En el centro de la habitación había una enorme mesa rodeada de sillas. Varias estanterías habían sido unidas a la pared exterior y al tronco interior y estaban repletas de objetos.

En el centro de la mesa reposaba el cuerpo de Emelyn, en su mayor parte cubierto por varias pieles. Su cara había sido cubierta por una máscara funeraria hecha de la corteza del árbol alrededor del cual había vivido.

Lilliana se acercó a Kinan y poniendo las manos en forma de cuenco le ofreció el lazo. El marido de Emelyn lo cogió de sus manos e inclinó la cabeza.

—Gracias Lilliana —dijo mientras lo dejaba junto al resto de ofrendas.

—Casi no me lo puedo creer. Lo siento mucho.

—Poco podemos hacer ahora. Excepto echarla de menos y asegurarnos de que Highwood sigue adelante.

Lilliana asintió mientras examinaba el cuerpo de reojo. Apenas podía ver nada de la piel, pero sin embargo algo le llamó la atención. La sangre que había brotado de sus oídos era más clara de lo que debería ser, para ser sangre seca. No solo eso, sino que tenía un tinte azulado, casi púrpura.

—La última vez que estuve aquí fue ayer, hablando con Emelyn. Se supone que hoy iba a encargarme una tarea, pero no me dijo cuál.

—Probablemente tuviese que ver con varias preparaciones que estamos llevando a cabo.

—¿Habló contigo al respecto? —preguntó Lilliana mientras miraba alrededor de la habitación. Un hueco en una de las estanterías le sorprendió.

Mirando el resto de las estanterías confirmó su descubrimiento. No había ningún vaso ni taza. Ni siquiera los que Arisa tallaba todos los años para Emelyn. Había cuencos, cubertería, platos. Pero ningún vaso.

—Como protector de Highwood es tarea mía asegurarme de que todo continúa su curso, al menos hasta que se elija a la siguiente persona que nos vaya a liderar. Ya sabes que Emelyn tenía muy buena cabeza, mientras que yo… bueno.

—Ayer me dijo que había algo raro al norte de Highwood —Lilliana mintió.

—¿Al norte? —preguntó Kinan con brusquedad—. No, estás equivocada. Los problemas que estamos teniendo han sido en la zona oeste, hacia el bosque profundo. Ya he mandado un par de personas a investigar, pero si Emelyn quería contar contigo, también te mandaré a ti.

—En el oeste entonces.

—Eso es. Echa un vistazo por la zona, asegúrate de que no hay ningún animal, o bestia por ahí. Lo último que queremos es lobos o vete tú a saber qué asentándose en esa parte del bosque, tan cerca de Highwood. Y sobre todo, si encuentras algo, vuelve directamente.

—Entendido. ¿Podrías darme un vaso de agua? Tengo algo de sed.

—Claro, claro. —Le entregó un cuenco con agua.

Lilliana no dijo nada en voz alta, pero por dentro se preguntó por qué no tenía Kinan ningún vaso. O taza. El día anterior había un montón en la estantería y sobre la mesa. ¿Así que no quieres que vaya hacia el norte? Pensó mientras le devolvía el cuenco a Kinan con una sonrisa.


Este es el capítulo 6 de ‘Círculo‘, una novela experimental publicada semanalmente en esta página y en Wattpad. Está inspirada por Ironsworn RPG.


Foto de Kaique Rocha en Pexels

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David

Natural de Zaragoza, llevo leyendo desde que puedo recordar. Siempre me ha gustado mucho escribir, y soñar despierto.

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